Valeria Atela, creadora de la metodología Orquesta-Escuela: "Más que enseñar música"

Valeria Atela.
Valeria Atela.

Por: Juan Manuel Cuello

Valeria Atela es la autora de la Metodología Orquesta-Escuela y responsable de darle vida desde esta propuesta a la Orquesta-Escuela de Chascomús y a tantas que se han creado en Argentina. En un reportaje a fondo con esta música, investigadora, docente y directora de orquesta, desandamos el camino que, desde muy pequeña, recorrió en clave musical.

J.M.C: ¿Cómo surgió la Metodología Orquesta-Escuela?

V.A.: El nacimiento de la metodología surge del proyecto pedagógico que desarrollé cuando surgió la posibilidad del nacimiento de una orquesta infanto juvenil en mi ciudad. En el año 1996 comencé a estudiar la Licenciatura en Música especialidad Musicología en la Universidad Católica Argentina, que era el único lugar de Latinoamérica donde estaba esa carrera, gracias a una beca que debo agradecer al obispado local. Hablando con mi profesor de Armonía 2 le menciono que soy de Chascomús. Entonces me pregunta si aquí había orquesta ya que existía un programa nacional destinado a abrir agrupaciones musicales de este tipo. En ese momento estaba en la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Chascomús Amalia Larralde y Monina Lejona era la directora del Conservatorio de Música. Hice el contacto, mi profesor, Eduardo Pugliese, visitó la ciudad para entrevistarse con ambas, y me pidió que estuviera en las reuniones. Cuando lo acompañé al tren de regreso me dijo: -Ésto tenés que empezarlo vos. Y lo mismo me dijeron aquí. Yo, escéptica, dije que para implementar ese programa iban a mandar a alguien de Buenos Aires...

J.M.C.: ¿Y qué pasó? ¿Y en qué contexto se te ocurre?

V.A.: Finalmente ese programa nacional murió antes de empezar nada en Chascomús y todos creímos que era algo importante que existiera una propuesta así… Yo ya era maestra de música y había hecho mis prácticas docentes en distintas escuelas y trabajado en dos escuelas muy periféricas. Había trabajado con el concepto de desarrollo de ensamble, de trabajo en equipo, con la disciplina como hábito de promoción. Creo que esas experiencias hermosas en la Escuela 8 y la 13 fueron semilla en mi corazón del proyecto pedagógico que dio nacimiento a la Metodología Orquesta-Escuela, que es más que enseñar música, es una propuesta educativa, social y cultural.

J.M.C: Antes de la Universidad, ¿dónde habías estudiado para graduarte de maestra?

V.A.: Estudié en el conservatorio desde muy chiquita y cuando terminé la escuela secundaria me quedé un año más para recibirme de maestra de música.

J.M.C: ¿Y qué se te dio por estudiar música de tan pequeña?

V.A.: Mi mamá era directora del Jardín Maternal “Clarisa Amézaga” y desde los 45 días ya iba con ella. Cuando fui un poquito más grande, en la hora de la siesta, me escapaba con la seño de música, Carmen. Y siempre jugaba con las cosas vinculadas a la música: agarraba la máquina de escribir y decía que era un piano. Además, mi abuelo tocaba la guitarra y el bandoneón.

J.M.C.: Volviendo a la Metodología Orquesta-Escuela, ¿cuáles son los fundamentos y principios entonces del proyecto?

V.A.: La Metodología Orquesta-Escuela propone una formación integral y un abordaje comunitario estructurado desde la sinergia de procesos personales, grupales y colectivos basándose en los principios de inclusión, integración, igualdad, equidad y promoción y aplicable a desarrollos educativos, sociales y culturales. Estamos cumpliendo 25 años de ese diseño pedagógico... Lo distintivo de su propuesta está en el desarrollo colectivo -desde lo común y lo diferente como individuos- integrado a una educación personalizada. Eso es lo particular que descubren siempre de nuestra metodología. Especialmente, acompañamos el desarrollo de cada participante para la búsqueda y conocimiento de su persona como ser único y con inéditas posibilidades.

J.M.C.: Qué interesante y optimista esa mirada…

V.A.: Sí, yo creo que cada persona es única y maravillosa, es una mirada antropológica en ese sentido. Todas las personas no son solamente únicas sino también inéditas para el otro, pero sobre todo para sí mismo. Uno es una caja de sorpresas según qué estímulos, según qué procesos personales tenga la oportunidad de vivenciar.

J.M.C.: Y esa metodología, ¿sólo vos la has puesto en práctica?

V.A.: En un principio me dijeron que la metodología podía registrarla, pero yo quise que se pusiera dentro de SOIJAr (Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles de Argentina) para que pueda replicarla desde esa organización quien quisiera. De hecho hoy la Metodología se enseña en convenio entre SOIJAr y la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) desde una Diplomatura que acaba de terminar su 8va. cohorte y que ya cuenta con diplomados de 17 provincias argentinas. Ahora mi gran paso con la Metodología Orquesta-Escuela es compilar todos sus desarrollos a un manual que sea guía de implementación para quien la elija para su comunidad. Es fundamental inspirar a cada vez más docentes y brindar herramientas para que no haya un docente con esa imagen de la música tan estereotipada y que dice: tenés talento o no tenés talento...

J.M.C: Claro, esos maestros de música no sé si actualmente existen, pero de seguro existieron, haciendo frustrar a muchos niños musicalmente…

V.A.: Claro. Eso tiene que ver con las etiquetas. Cuando tuve que dar la Charla TEDx “La Orquesta como escuela de vida” una de las frases más fuertes y que digo constantemente, es la de “respetar lo inédito de cada persona” como dijimos. Por eso nunca hay que etiquetar; imagínate que yo misma disfruto de ocho mil historias diferentes sólo en Chascomús y a todas considero, incluso después de muchos años de conocerlas, maravillosamente inéditas...

J.M.C.: Ocho mil historias… vincularte de alguna manera con tantas personas es una metodología aparte…

V.A.: Sí, primero había que vincularnos y conocer a esas personas y a su universo, y ahí surge otra de las frases de la metodología y es que nosotros debemos ser adultos garantes de procesos y resultados. O sea, que pueda tocar bien un niño, es mí responsabilidad. No puedo poner en el proceso de un niño algo que no pueda hacer bien, y eso se genera a partir de una sinergia entre la comodidad y la incomodidad, porque si uno está cómodo, no crece; y si está todo el tiempo incómodo, tampoco crece. Es entre ese equilibrio entre la comodidad y la incomodidad que se forja el propio hábito, el propio desarrollo y el cultivo de lo inédito como decía hoy. Hay que incomodarse con distintas cosas, la inteligencia no sólo es la lógico-matemática: es la interpersonal, la intrapersonal; es la musical, la inteligencia espacial... Como plantea Howard Gardner hay un montón de inteligencias que hacen que vos hagas tu propia ensalada de recursos para lo que quieras lograr. La invitación de la metodología es que uno se plantee responsable de lo que pueden hacer los chicos bien y no exponer al otro. No es que el nene no pueda, lo que sea que haga lo va a hacer bien. Y hasta dónde llegue dependerá de sus metas, sus procesos guiados y de sus capacidades desarrolladas.

J.M.C.: Entonces, ¿no es tanto más importante el talento que los hábitos? Abrís una ventana a quienes fuimos etiquetados…

V.A.:  Y después de tantos años de experiencias te puedo asegurar que quedan mucho más en el camino aquellos chicos con talento musical innato como vos decías, que aquellos que generan esos hábitos para crecer todos los días un poquito más. Carol Dweck habla de la mentalidad fija y la mentalidad de crecimiento… si alguien dice: soy malo para esto, se auto etiqueta, entonces ni lo intentás. Hay un caso de un experimento: a un grupo de estudiantes que eran los mejores de un curso, le dieron un problema de resolución compleja. Y como vieron que era difícil dijeron: esto no podemos resolverlo, no está a nuestro alcance. Ni lo intentaron, para no quitarse la etiqueta de que eran los mejores. Y al grupo que no eran los mejores, le dieron el mismo desafío y ellos sabían que para hacerlo tenían que esforzarse, de esa manera siguieron intentándolo hasta que pudieron resolverlo.

J.M.C.: Muchos creemos en la importancia de reconocer las propias limitaciones, pero por lo que vos planteas, con esto de lo inédito, no sabemos si realmente existen esas limitaciones…

V.A.: No sólo hay que cultivar aquello que nos sale bien sino también aquello que nos cuesta. Pero me enseñó la genia de Melina Furman también al revés, porque quienes conocemos esa perspectiva a veces trabajamos sólo lo que nos cuesta. Además de este proceso personal en la Metodología Orquesta-Escuela lo que uno vivencia tiene que ver con lo social, con hacer con otro, vos no sos solo vos, sos parte de un todo que hace que vos seas algo mucho más grande de lo que vos mismo sos.

J.M.C.: El todo es más que la suma de las partes, lo resumieron los psicólogos…

V.A.: Exacto. Y en esa parte, en la de hacer música desde una práctica colectiva, los orígenes de la implementación de la Metodología Orquesta-Escuela, fueron muy difíciles, porque nadie sabía lo que estábamos haciendo y yo tampoco sabía si iba a tener resultado y era una carga muy fuerte. Porque para algunos podría ser su proyecto de vida, ya que se estaban formando como músicos y no sabía si aunque se esforzaran podíamos darles la oportunidad de ser profesionales de la música… Gracias a ese sueño escrito hace 25 años, en el año 2017 con apoyo de la municipalidad, pudimos crear la Orquesta Filarmónica de Chascomús con grandes músicos además de maravillosos educadores.

J.M.C.: ¿Y por qué elegiste instrumentos de orquesta que, convengamos, no son los más comunes?

V.A.: Es verdad, podría haber elegido otros instrumentos como guitarras o instrumentos de percusión, como ya lo había hecho en las primeras experiencias en las escuelas como practicante o maestra. Pero pensé que sería mejor utilizar instrumentos que nadie conozca en nuestra comunidad; porque, si nadie sabe cómo es un violín o un chelo o un contrabajo, es algo que nos iguala más allá de dónde venimos, generando aprendizajes que nos regalan vivenciar que somos esencialmente iguales, más allá de nuestra situación o camino recorrido…

J.M.C.: ¿Cómo valorás esas instancias comunitarias?

V.A.: Eso que se da desde la propuesta Orquesta-Escuela es mágico. Mi voz importa. Y lo que importa es la actitud, por eso lo primero que trabajamos es la postura, "corazón al cielo" como le digo siempre a los chicos. Se trata de generar esa atmósfera donde además vamos a hacer algo todos juntos. Hacer música con otro, formar parte de un coro u orquesta, no importa de dónde venís, si te inscribiste solo o si te fuimos a buscar, todo te transforma personalmente por esta fuerza de lo colectivo, por ser parte de un todo que te abraza.

J.M.C.: La Metodología Orquesta-Escuela entonces, genera una contención tal que pareciera una nueva posibilidad desde un proceso pedagógico…

V.A.: Hay que encontrarse en el todo porque el todo te tracciona. Hay veces que alguno viene y no tiene tantas ganas, pero el todo te lleva a sumar y dar lo mejor de vos en ese momento. Esa sinergia entre el desarrollo personal y el colectivo genera esa actitud potenciadora con la trascendencia colectiva de la música.

J.M.C.: ¿Qué es lo que pasa entonces durante esos encuentros colectivos?

V.A.: La Orquesta y el Coro, como maravillosos instrumentos de prácticas musicales colectivas, son las agrupaciones musicales más conocidas del movimiento infanto-juvenil en cuyo marco nació la Metodología Orquesta-Escuela hace 25 años. De hecho, existen muchísimas analogías entre una orquesta y una sociedad. Aprender a vivir en comunidad, uniendo nuestra voz individual con la de nuestra familia instrumental en un todo más amplio que nos desafía a desarrollarnos con otros muy distintos a nosotros, es el aprendizaje que busca la dimensión comunitaria de esta metodología. Así, una orquesta puede convertirse en un lugar de promoción donde se viva el aprendizaje de ser la mejor versión de uno mismo, siendo parte de una comunidad diversa. La dimensión comunitaria que cultiva la promoción de un sujeto que, además de consolidarse en su singularidad y co-construir un equipo, se desarrolla como parte de un todo más amplio, diverso, complejo y fértil a la vez en el que despierta a un sentido de común-unidad. Ésta es la concepción de la tercera dimensión de nuestra metodología. En los ensayos no estamos mirando la hora y ese es un regalo que también nos da la música: el estar conectados con el presente. Estar conectado con el presente es sanador. Además desde la neuromúsica sabemos sobre el impacto de la música en el cerebro, en la memoria, en el lenguaje… también sobre el impacto en la inteligencia espacial, porque vos estás leyendo música vertical y horizontalmente a la vez. Todo este impacto beneficia al cerebro en el estudio de otras disciplinas... ¡Invito a ver la Charla TED de Anita Collins! Por ejemplo, permite una mayor facilidad para aprender idiomas. La música tiene un impacto que no tienen otras disciplinas, además como decía de posibilitar esa sublimación que te conecta con el presente, y que haciendo música juntos las diferencias quedan de lado; somos uno. Ser parte de un equipo contribuye a la integración… Uno no es si no es con…

J.M.C.: Mencionabas la existencia de dimensiones de la metodología, ¿a qué hacías referencia?

V.A.:  Voy a contestar con una anécdota. Me pasó una vez que un nene me dice: Valeria quiero hablar con vos, quiero ser concertino; que es el guía y representante de la orquesta. Yo le dije: -  bueno si vos querés, vas a ser concertino, pero para hacerlo tenés que hacer esto y esto. Hay que entrenar esto, esto y esto. Y lo logró, porque este querer algo implica no sólo proponerse una meta, sino hacer un plan con disciplina. Ésta es la dimensión personalizada de la Metodología Orquesta-Escuela, y tiene que ver con esta visión antropológica de que sos un ser único. Y el valor de esta dimensión es el valor de ser distinto… Ésta es su primera dimensión.

J.M.C.: ¿Y cuál sería la segunda dimensión?

V.A.: En la segunda dimensión nos enfocamos en la clase de técnica instrumental. En esta instancia detectamos una situación problemática como familia instrumental o vocal y vemos cómo la resolvemos. Esta dimensión de la Metodología Orquesta-Escuela brinda la experiencia de encuentro con otros que son igual que yo, que tienen el mismo problema técnico y que deben resolverlo juntos. Compartir las mismas problemáticas y técnicas es algo que nos iguala. Entonces defino mi ser, defino mi unicidad, o la termino de definir, desde el espejo con la otredad; y eso es muy importante también para el desarrollo de las capacidades para la vida. En los talleres de fila, que son los espacios formativos de esta segunda dimensión de la metodología, nuestros músicos protagonistas tienen que encontrarse con un otro, con el que tienen que lograr una sola voz. Eso es trabajo en equipo y el docente se para en el lugar no de resolución, sino de guía, para que eso que nos cuesta a todos, tratemos de resolverlo juntos, abriéndonos a otra perspectiva. Estas dimensiones aportan capacidades para la vida, resolución de problemas, trabajo en equipo, liderazgo…

J.M.C.: También nombraste los cinco principios de la metodología, ¿primero la inclusión?

V.A.: Sí, primero la inclusión porque no se puede hacer nada con una persona que no está. Cuando llegas ya formas parte; estás. Como acción de verdadera inclusión, la Metodología Orquesta-Escuela además de mantener su inscripción abierta durante todo el año, va especialmente a buscar a sus destinatarios: aquellos que nunca se imaginaron estudiando música. A partir del desarrollo de Núcleos anexos en escuelas y barrios más postergados, esta acción la Metodología Orquesta-Escuela la desarrolla principalmente desde su estrategia “Orquesta del 1° día” en la que sus participantes vivencian la música como protagonista y brindando un primer ¡en tan solo una hora! ¡Sepan todos que siempre están invitados a la Orquesta-Escuela de Chascomús a vivir esto los sábados a las 10!

J.M.C.: Es entonces la integración prioritaria para la Metodología Orquesta-Escuela…

V.A.: Sí, procuramos la integración social a través de distintas estrategias que permiten construir un todo diverso y rico, garantizando que su propuesta socioeducativa integre aquellos sectores que la comunidad en la que se implementa perciba como diferentes y ofreciendo experiencias que reconstruyen el tejido social desde la conciencia del bien común. Ya no sos vos, sos con el otro. Pero para el cumplimiento de la inclusión y la integración la Metodología Orquesta-Escuela propone el principio de igualdad que ofrece nuevos puntos de partida que permiten el desarrollo de la singularidad personal desde el renacer sin etiquetas. Entre otros desarrollos, este principio es habilitado por ejemplo a partir de convocar especialmente un alumnado sin conocimientos musicales específicos previos. Este principio, requiere de acciones de equidad para que todos accedan a las mismas oportunidades de la propuesta educativa, haciendo más por cada uno y mejor para todos. Esto conduce a la promoción, que desde su etimología -pro, hacia delante y movere, movimiento- estás creciendo siempre en el presente para ser la mejor versión de vos mismo; hoy estoy mejor que ayer o peor, pero es lo mejor que puedo dar hoy.

J.M.C.: ¿La igualdad y la equidad, tienen también que ver con los instrumentos qué elegiste para iniciar?

V.A.: Exactamente, como te dije antes podría haber hecho una orquesta con cualquier cosa, pero cuando iniciamos nadie conocía estos instrumentos como el violín y el chelo, que forman una familia instrumental que permite además la igualdad ya que son instrumentos de cuatro cuerdas y se tocan igual, con arco. Nadie conoce eso desde antes y se genera así una igualdad desde el minuto cero. Un nuevo punto de partida y que para todos es igual, por eso cuando creamos orquestas tratamos de hacerlo en un ámbito fuera de la escuela, porque lamentablemente, en la escuela capaz ya sentiste una etiqueta.

J.M.C.: Y el término orquesta-escuela, ¿cómo o de dónde surge?

V.A.: Orchrestra era un lugar privilegiado en el antiguo teatro romano y del mismo latín, schola era el tiempo libre dedicado a adquirir conocimiento. Por esta conjunción nace el nombre de esta propuesta metodológica Orquesta-Escuela que busca ser una escuela de vida con la música como instrumento. Hoy, además de una metodología, Orquesta-Escuela es el lugar en el mundo de muchas personas que eligen dedicar su tiempo a una forma de conocer desde la experiencia con otros, al mismo tiempo de reconocerse -conocerse de nuevo- como seres únicos e inéditos, sin etiquetas. Aunque no existe una escuela que enseñe a vivir, como dice la canción, sí quería que sea una escuela de valores, de hábitos; que sea un proceso con todo lo que cada uno pueda poner en ese lugar.

J.M.C.: Por último, Valeria, ¿cómo se conforman estas agrupaciones musicales que aplican la Metodología Orquesta-Escuela, cómo se renueva la matrícula año a año?

V.A.: La mayoría de las propuestas sociales, educativas o culturales son de inscripción abierta. Nuestra metodología genera un entramado invisible para que participen chicos de todos los sectores y barrios de la ciudad que no se encontrarían en otro lugar. La principal búsqueda del eje social de la Metodología Orquesta-Escuela es la integración. La Orquesta-Escuela es un lugar donde hay libertad para que cada uno elija y en donde cada uno es distinto. Algunos vienen a hacer amigos, otros vienen a hacer música, y otros en vínculo con la otredad, encuentran su camino. La promoción, que además es principio vertebrador de los otros cuatro que postula la metodología, es buscada a través del desarrollo de las capacidades personales para la elección, concreción y sostén de un proyecto de vida con sentido comunitario desde la educación musical como instrumento. Este principio fundamenta la excelencia como una búsqueda que merece garantizarse en el presente de cada uno, del grupo y de la comunidad orquesta…

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